1. Introducción: el papel de los sensores en la revolución de los drones
Hoy en día, incluso los modelos de consumo relativamente asequibles incorporan un conjunto de
sensores internos y externos que hace apenas unos años solo veíamos en equipos
profesionales o proyectos de investigación.Estos sensores permiten que el dron se estabilice, se oriente, vuele de forma semiautónoma, evite
obstáculos, realice mapeos 3D, analice cultivos, detecte puntos calientes o mida gases tóxicos.
A simple vista, el usuario ve un dron estable, que responde bien al mando y graba imágenes bonitas;
pero detrás de esa experiencia hay todo un ecosistema de tecnologías trabajando en tiempo real.Entender los sensores no es solo una curiosidad técnica. Tiene implicaciones directas en:
- La seguridad del vuelo: saber qué sensores intervienen en el mantenimiento de la estabilidad ayuda a detectar problemas antes de que haya un accidente.
- La calidad del trabajo: elegir una cámara RGB, una multiespectral o un LiDAR no es lo mismo si haces fotografía, agricultura o topografía.
- La rentabilidad: invertir en un sensor caro solo tiene sentido si se aprovecha su potencial y se sabe cómo procesar sus datos.
En esta primera parte de la guía nos centraremos en los sensores de navegación y en los principales
sensores de imagen y mapeo. En la segunda parte profundizaremos en sensores ambientales, de
proximidad, criterios de selección y tendencias futuras.

2. Qué es un sensor en el contexto de un dron
De forma sencilla sensores en drones, podemos definir un sensor como un dispositivo capaz de
medir una magnitud física (posición, temperatura, luz, movimiento, presión, gas, etc.)
y convertirla en una señal que el controlador del dron pueda interpretar.
Esa señal puede ser un valor digital, un flujo de datos o una imagen completa. El controlador,
que actúa como el “cerebro” del dron, utiliza estos datos para tomar decisiones: ajustar los motores,
corregir la trayectoria, cambiar la altura, avisar al piloto o activar una maniobra de emergencia.
En un dron típico encontramos:
- Sensores internos: IMU, barómetro, magnetómetro, sensores de temperatura, etc.
- Sensores externos: cámaras, LiDAR, sensores de proximidad, sensores de gas, etc.
En función del uso, un dron puede montar solo unos pocos sensores básicos (para vuelo recreativo) o
un conjunto muy complejo (para topografía, inspección industrial o agricultura de precisión).
3. Grandes familias de sensores en drones sensores en drones
Aunque existe una enorme variedad de modelos y fabricantes, a nivel práctico podemos agrupar los
sensores de drones en cuatro grandes familias:
- Sensores de navegación y posición: permiten que el dron sepa dónde está, cómo se mueve y cómo está orientado.
- Sensores de imagen y mapeo: capturan información visual o generan modelos 2D y 3D del entorno.
- Sensores de proximidad y seguridad: detectan obstáculos y riesgos inmediatos alrededor del dron.
- Sensores ambientales y de medición: recogen datos físicos como temperatura, humedad, concentración de gases o partículas.
En esta primera parte nos centraremos en las dos primeras familias, que son las que más influyen en la
experiencia de vuelo y en la calidad de los resultados en fotografía, vídeo y mapeo.
4. Sensores de navegación y posición: la base de un vuelo estable
Los sensores de navegación y posición son los responsables de que el dron pueda mantenerse en el aire
con estabilidad, incluso cuando el piloto deja los sticks en el centro. Si alguna vez has soltado el
mando y has visto cómo el dron se queda prácticamente quieto en el mismo punto, eso es obra directa de
estos sensores.
4.1. GPS y GNSS: localización global
El GPS es un viejo conocido, pero conviene puntualizar que muchos drones modernos ya no
dependen solo de él, sino de sistemas GNSS que combinan varias constelaciones de satélites:
- GPS (Estados Unidos)
- GLONASS (Rusia)
- Galileo (Unión Europea)
- BeiDou (China)
El receptor GNSS del dron recibe señales de múltiples satélites y calcula su posición aproximada.
A mayor número de satélites útiles, mejor precisión y estabilidad. Este dato se combina con otros
sensores para:
- Fijar el punto de “casa” o Home Point.
- Activar el retorno automático (RTH) si se pierde la señal del mando.
- Realizar vuelos con waypoints, siguiendo rutas predefinidas.
- Registrar el recorrido y generar mapas o modelos georreferenciados.
En drones profesionales se utilizan sistemas RTK o PPK, que corrigen la señal en tiempo real o a
posteriori para lograr precisiones de nivel centimétrico. Esto es clave en trabajos de topografía,
medición de volúmenes, control de obra o agricultura de precisión de alto nivel.
4.2. IMU: unidad de medición inercial
La IMU (Inertial Measurement Unit) combina acelerómetros y giróscopos para medir el
movimiento del dron en los tres ejes. Estos sensores detectan:
- Si el dron acelera o frena.
- Si se inclina hacia delante, atrás o los laterales.
- Si rota sobre su eje vertical (guiñada).
El controlador de vuelo utiliza la información de la IMU para ajustar la potencia de cada motor en
milésimas de segundo. De este modo compensa el viento, la inercia de los movimientos y las pequeñas
turbulencias que encuentra durante el vuelo.
Cuando la IMU está bien calibrada, el dron se siente “sólido”: responde a los mandos sin movimientos
extraños, se mantiene estable al frenar y no tiembla de forma exagerada en el aire. Por el contrario,
una IMU mal calibrada o de mala calidad puede provocar:
- Oscilaciones o “temblores” en el vuelo estacionario.
- Derivas constantes hacia un lado.
- Grabaciones con vibraciones o pequeños saltos.
4.3. Barómetro y control de altura
El barómetro mide la presión atmosférica. Como la presión varía con la altitud, el
dron puede usar este dato para estimar su altura relativa respecto al punto de despegue.
Aunque el barómetro no es tan preciso como otros sistemas (por ejemplo, el GPS RTK), es muy útil para:
- Estabilizar la altura en vuelos estáticos.
- Evitar que el dron suba o baje bruscamente cuando el piloto no se lo ha ordenado.
- Ofrecer modos de vuelo amigables para principiantes, donde el usuario solo se preocupa de avanzar y girar.
En muchos modelos, el barómetro se combina con sensores ópticos en la parte inferior del dron para
mejorar la precisión, especialmente a alturas bajas.
4.4. Magnetómetro o brújula electrónica: sensores en drones
El magnetómetro (o brújula electrónica) detecta el campo magnético terrestre y permite
al dron saber hacia dónde apunta su “morro” en relación con el norte magnético. Esta información es
vital para que los datos del GPS se traduzcan en rumbo real.
Una brújula mal calibrada puede causar problemas como:
- así Giros inesperados del dron al despegar.
- así Trayectorias rectas que aparecen torcidas en el mapa.
- así Errores en el retorno automático al punto de origen.
Por eso, muchos fabricantes recomiendan calibrar la brújula si se cambia de zona de vuelo o si el
dron ha sufrido un golpe fuerte. También se debe evitar despegar cerca de grandes masas metálicas,
vehículos, estructuras de acero o instalaciones eléctricas potentes.
4.5. Sensores ópticos inferiores y posicionamiento visual: sensores en drones
Además del GPS y los sensores inerciales, muchos drones incorporan en la parte inferior una pequeña
cámara y, a veces, un sensor de ultrasonidos. Este sistema se conoce como posicionamiento
visual.
La idea es sencilla: la cámara analiza el movimiento del suelo debajo del dron y calcula cómo se desplaza
respecto a un patrón visual (por ejemplo, el dibujo de un suelo, la textura de un campo, etc.). Con esto
el dron puede:
- así Estabilizarse en interiores donde el GPS no funciona.
- así Mantener mejor la posición a baja altura en exteriores.
- así Suavizar despegues y aterrizajes automáticos.
Este sistema no funciona bien sobre superficies muy homogéneas (como agua lisa o suelos totalmente
uniformes), pero en la mayoría de entornos aporta una enorme mejora de estabilidad.
5. Sensores de imagen y mapeo: más allá de “hacer fotos”
Cuando pensamos en sensores de imagen solemos limitarlo a “una cámara para hacer fotos y vídeos”.
Sin embargo, en el sector de los drones, las cámaras y equipos de mapeo se han especializado tanto
que hoy son la columna vertebral de numerosas aplicaciones profesionales: desde la inspección de
tejados hasta la creación de gemelos digitales de ciudades completas.
Los sensores de imagen y mapeo se utilizan para:
- así Generar contenido audiovisual (fotografía, vídeo, streaming en directo).
- así Documentar obras, infraestructuras y activos de una empresa.
- así Crear ortomosaicos, modelos digitales de elevación y nubes de puntos.
- así Analizar la vegetación, la humedad y el estado de los cultivos.
- así Detectar anomalías térmicas o estructurales.
5.1. Cámara RGB estándar: el punto de partida
La cámara RGB es la más común. Captura imágenes en color en tres canales (rojo, verde
y azul). Sus características clave en un dron son:
- Resolución (12, 20, 48 MP, etc.).
- Tamaño del sensor y rango dinámico.
- Tipo de óptica: lente fija, zoom óptico, apertura variable.
- Estabilización mediante gimbal, normalmente en 3 ejes.
Con una buena cámara RGB se pueden realizar:
- así Fotografías aéreas de gran calidad para marketing, turismo y redes sociales.
- así Vídeos promocionales, corporativos o cinematográficos.
- así Inspecciones visuales sencillas (por ejemplo, buscar tejas rotas o grietas visibles).
- así Mapeos básicos mediante fotogrametría con software especializado.
5.2. Cámaras con zoom y aplicaciones de inspección
Algunos drones montan cámaras con zoom óptico o híbrido. Esto permite inspeccionar elementos sin
acercarse demasiado, lo que aporta:
- así Mayor seguridad cuando se trabaja cerca de líneas de alta tensión, aerogeneradores o estructuras complejas.
- así Posibilidad de obtener detalles muy finos sin arriesgar el dron.
- así Mayor flexibilidad en trabajos de vigilancia o supervisión de grandes áreas.
El zoom digital por sí solo no es suficiente, ya que reduce la calidad de la imagen; por eso se valora
mucho que el dron disponga de zoom óptico real o, al menos, híbrido de buena calidad.
5.3. Cámaras térmicas: viendo el calor
Las cámaras térmicas de los sensores en drones detectan la radiación infrarroja emitida por los objetos y la
convierten en una imagen en la que se pueden distinguir diferentes temperaturas. No muestran colores
reales, sino escalas térmicas.
Se utilizan en:
- así Inspección de placas solares (detección de paneles defectuosos o puntos calientes).
- así Búsqueda y rescate: una persona perdida en el monte destaca por su firma térmica.
- así Inspección de cubiertas y sistemas de aislamiento en edificios.
- así Detección temprana de incendios forestales o puntos de ignición.
En este tipo de sensores, más que la resolución pura, son importantes la sensibilidad térmica, el
rango de temperaturas medibles y la precisión en la interpretación de los datos.
5.4. Cámaras multiespectrales: agricultura y análisis de vegetación
Las cámaras multiespectrales sensores en drones capturan la luz en diferentes bandas del espectro,
no solo en el visible. Su uso estrella es la agricultura de precisión, donde permiten:
- así Analizar la salud de los cultivos mediante índices como NDVI.
- así Detectar estrés hídrico antes de que sea visible a simple vista.
- así Identificar plagas o enfermedades en fases tempranas.
- así Planificar riegos, fertilización y tratamientos de forma más eficiente.
El dron realiza vuelos sistemáticos sobre las parcelas, capturando imágenes que luego se procesan
con software especializado para generar mapas de vigor vegetal y otros productos derivados.
5.5. Cámaras hiperespectrales: análisis científico avanzado: sensores en drones
Las cámaras hiperespectrales dan un paso más al capturar información en decenas o
cientos de bandas estrechas del espectro. Suelen utilizarse en proyectos de investigación, geología,
estudios forestales y monitorización ambiental muy avanzada.
Son sensores caros, de mayor complejidad y que requieren un procesamiento de datos más intenso.
Su incorporación en drones suele estar justificada cuando el tipo de estudio exige una precisión
espectral que los sistemas multiespectrales no pueden ofrecer.
5.6. LiDAR: escaneando el mundo en 3D
El LiDAR (Light Detection and Ranging) es un sensor que emite pulsos láser y mide el
tiempo que tardan en rebotar al impactar con los objetos. A partir de miles o millones de mediciones
se genera una nube de puntos 3D del terreno o de la estructura analizada.
Sus principales aplicaciones son:
- así Topografía y cartografía de alta precisión.
- así Estudios de volumen en minería y canteras.
- así Modelado de bosques, cálculo de biomasa y análisis de masas arbóreas.
- así Ingeniería civil: planificación de carreteras, taludes, estructuras, etc.
A diferencia de la fotogrametría clásica con cámara RGB, el LiDAR es capaz de “penetrar” parcialmente
la vegetación, permitiendo medir el terreno incluso bajo árboles densos. Esto lo convierte en una
herramienta de enorme valor en proyectos donde la precisión en el relieve es crítica.
6. Conclusión sensores en drones
En esta parte hemos visto que hablar de “el dron” sin hablar de sus sensores es quedarse
con una imagen muy incompleta. Los sensores de navegación (GPS, IMU, barómetro, magnetómetro,
posicionamiento visual) permiten que el vuelo sea estable, predecible y seguro. Los sensores de
imagen y mapeo (cámaras RGB, térmicas, multiespectrales, hiperespectrales y LiDAR) convierten al
dron en una plataforma de captura de datos extremadamente versátil.
ENLACES INTERNOS
-
Servicios de drones profesionales en España 2025: Guía completa y aplicaciones TuInfoDron
-
Noticias drones España 2025: Innovaciones y Tendencias del Sector
ENLACES SALIENTES:
-
ESA – Normativa de drones en España
https://www.seguridadaerea.gob.es -
EASA – European Union Aviation Safety Agency
https://www.easa.europa.eu -
NOAA – Información meteorológica y sensores
https://www.noaa.gov